Una cena ya es como una actividad incómoda que se debería dejar para la cuarta o quinta salida, es como de esas cosas en las que todo puede salir bien, pero si sale mal, es muy mal.
Sin embargo, puede no ser terrible y limtarse a un momento incómodo causado por el efecto de los popularmente conocidos "matalances", "quitanpul" o "calza de frijol". Ese pequeñito punto negro entre los dientes puede ser la diferencia entre una buena noche y terminar en la casa viendo el final de una mala película.
Primero, pasas con una gran sonrisa varios minutos/horas sin notar la mirada del otro fija en tus dientes, o pensando que al rato es la señal que leiste en aquella cadena de Internet de que quiere darte un beso, luego te da por ir al baño y el espejo te da las malas noticias. Cinco minutos de congoja, otros cinco esperando que se te baje el rojo de los cachetes y despues de vuelta a la mesa solo para encontrarse con la situación aún más tensa del "ya-sabe-que-yo-se-y-que-se-que-sabe".
Todo depende de que tamaño sea.
domingo, 7 de diciembre de 2008
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