Conocí a una de esas personas que tienen mirada profunda y sonrisa sincera, pero nunca pense volver a verlo... lo conocí de la forma más extraña, en la calle en medio de mil personas y dos mil cervezas, cuando alguien de un lado del mundo lo reconoció de fotos tomadas al otro lado del mundo.
Cruzamos veinte palabras, intentamos bailar y cada uno se fue para su lado...
Y empecé el año pensando en otras cosas y muy poco en la mirada y en la sonrisa, que me dijeron muchas cosas a la vez y con el tiempo voy entendiendo, hasta que las volví a ver hoy.
En medio de los remolinos de estos días, la impersonalidad del Internet, de la que me quejo a diario, me trajo un mensaje en el Inbox que casi no uso.... "una persona quiere agregarle a Facebook"...
Y hasta el momento, el 2008 ha sido el año de las cosas random.