jueves, 7 de agosto de 2008

Complicado y aturdido... así fue el fallido intento por oír a Los Pericos

Despues de quince minutos de gas lacrimógeno ya empezaba a doler la falta de aire, o talvez era la sensación de encierro en aquella especie de gimnasio, que permanecía completamente cerrado. Lo cierto es que hubiera sido peor el remedio que la enfermedad, porque la turba de afuera sin duda nos hubiera arrollado.

Esperamos. A pesar del ardor en la garganta y las lágrimas en los ojos, nuestra situación era mucho mejor que la que alcanzábamos a ver por la ventana. Los miles de fans del Ska que habían hecho cuatro horas de fila en vano, vandalizaban toda la universidad y los comercios alrededor y los policías enfurecidos descargaban toda su ira en los pocos a los que lograban alcanzar.

Una nueva nube de gas, esta vez más espesa, colocó la situación de adentro prácticamente igual que la de afuera, y fue hora salir en caravana con los mil doscientos que aún quedaban frente al escenario.

Pero como es una anécdota mía y ni siquiera siendo de tragedia puede transcurrir normal, el guarda de la puerta me atravesó el brazo cuando finalmente lograbamos salir de aquel zafarrancho. "Disculpe, pero es que tengo que advertirle que una vez que salga no puede volver a entrar".

PLOP!

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