Este adiós no maquilla un hasta luego,
este nunca no esconde un ojalá.
Estas cenizas no juegan con fuego,
este ciego no mira para atrás.
Este notario firma lo que escribe,
esta letra no la protestaré.
Ahorrate el acuse del recibo,
estas vísperas son las de después.
A este ruido tan huérfano de padre
no voy a permitirle que taladre un corazón
podrido de latir.
Este pez ya no muere por tu boca,
este loco se fue con otra loca,
estos ojos no lloran más por ti.
J. Sabina
domingo, 19 de agosto de 2007
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario